¿AMOR o MIEDO?

La elección de la salud o la resignación.

¿Recordáis las ocasiones en las que fuisteis cuestionadas por dar pecho en espacios públicos a vuestras criaturas?
¿O las veces que vuestro pediatra o familia, os recomendó no hacer colecho?
¿Y las veces que el dentista os aseguro que la lactancia materna creaba caries?
¿Y la experiencia de ser acusadas de «mamitis» en escolarización de vuestros peques?
¿Y qué me decís de las acusaciones de malcriar por atender al llanto?

Son muchos los ataques de la visión social oficial, ante la opción de la «diferencia» en la crianza y la educación.
Y, sin embargo, hemos defendido la salud emocional de nuestros hijos/as pese al señalamiento social. Nos ha costado, pero hemos logrado muchos derechos saludables:

  • El derecho al parto natural y a ser acompañadas en el acto de dar vida.
  • El derecho a la lactancia natural y prolongada.
  • El derecho a acompañar los procesos madurativos desde la Empatía y el respeto.

En definitiva, el derecho a la vida.
¿¿¿Y ahora???
¿Qué está pasando ahora? ¿Ya no podemos ser coherentes con estas opciones vitales que defienden la vida y la Salud en la infancia y adolescencia?
¿POR QUÉ?
Por una sola razón:
POR MIEDO.
Miedo inoculado a morir y a enfermar.
Y ante ese miedo bombardeado sistemáticamente, claudicamos y nos resignamos y renunciamos a Sus derechos vitales:
Jugar al aire libre.
Socializarse.
Ser y vivir como niños-niñas y adolescentes.

En definitiva: renunciamos a su derecho a CRECER SIN MIEDO.

Defender la vida, jamás es ser negacionista.
Los virus y bacterias existen.
Ser negacionista, es aceptar el MIEDO como medio de vida y de sumisión a-crítica.
Defendimos el parto natural y la lactancia.
Defendimos la Crianza respetuosa.
Defendemos la vida.
NO perdamos la coherencia.
NO criminalicemos a la infancia como portadores de muerte y enfermedad. Cientos de estudios lo cuestionan.
Seamos coherentes en tiempos de caos y confusión.
La Infancia y la Adolescencia, lo merecen.
NO a la resignación.
NO neguemos el derecho a la vida.
NO somos robots.
La salud, es cuidar el bienestar biológico, Si.
Pero sin ignorar LA SALUD EMOCIONAL Y Social.
Y tanto la salud emocional como la social, están siendo sistemáticamente pisoteadas e ignoradas.
¿Es eso vida?
Ningún virus justifica estos atropellos.
La solución no es el miedo ni la sumisión.
La respuesta está en la Prevención y la salud.
Y sin respeto a su bienestar emocional, y social, sólo hay supervivencia resignada y sometida sin justificación alguna.
La salud y la Prevención, IMPLICA LA DEFENSA DE:

  1. Ratios reducidas y en espacios al aire libre: Redunda en beneficio de la calidad de enseñanza y reduce el paro de profesorado.
  2. Apertura de Parques infantiles: derecho al juego y la Socialización.
  3. Ninguna información debe estar basada en el MIEDO para lograr obediencia.

BASTA DE ATROPELLOS.
POR UNA INFANCIA Y ADOLESCENCIA SANA Y FELIZ.

Yolanda González

Presidenta de APPSI​

¿Cuántas crisis más serán necesarias para cambiar?

Una mirada retrospectiva rápida, permite afirmar que todas las etapas de la historia de la humanidad, están inundadas de mayor o menor sufrimiento en diversas áreas de la vida.

En todas las épocas conocidas, la actitud destructiva del ser humano ha estado presente bajo múltiples justificaciones históricas a través de guerras, colonizaciones, imperialismos, etc. destapándose los rasgos de carácter más oscuros y cuestionables del ser humano: rasgos que entrañan desprecio, poder e ignorancia de unos pocos sobre la mayoría, de los denominados «fuertes» sobre los más «débiles» en aras de ideales perversos que degradan a nuestra especie frente a cualquier otra del reino animal.

Como una realidad y también una forma de paliar nuestras conciencias, miramos los logros de nuestra especie caracterizada por una gran potencialidad para la realización de asombrosas creaciones en todos los ámbitos de la ciencia, la cultura y el desarrollo. La ciencia, nos descubre universos desconocidos y nos deslumbra con sus posibles aplicaciones en todos los ámbitos de nuestra existencia, aunque no siempre respetuosas con las leyes de la naturaleza.

¿Por qué ante tanta potencialidad creativa humana, se contrapone una fuerza tan destructiva, disfrazada de guerras tribales o imperialistas según las épocas? ¿qué ocultas emociones empujan al ser humano a despreciar la Vida en su sentido más amplio?

Podemos quedarnos en este análisis, refugiándonos en un «siempre ha sido así» Pero también podemos ir más allá, tratando de adentrarnos en las emociones humanas que se encuentran en la antesala de los conflictos.

El imperialismo no sólo afecta a los pueblos: También impregna desde hace demasiado tiempo, el mundo emocional de los seres humanos desde la más tierna infancia. En todas las esferas de nuestra vida cotidiana, la llamada razón (demasiadas veces «sin razón), se impone sobre la emoción, ahogando su expresión como vehículo de comunicación. Se presentan como antagónicas, capacidades que son complementarias, en un intento fallido de hacer del niño-a un ser «duro» capaz de afrontar los sinsabores de la vida, ahogando desde la raíz y de muchas formas, su anhelo de vivir.

¿Cuál es el resultado, si observamos el funcionamiento de nuestra sociedad? Salvo gozosas excepciones, en general y con diferentes grados conseguimos un adulto duro que no fuerte, insolidario, que ya no se escandaliza ante tanta destructividad y que se encuentra sumido en la impotencia ante la injusticia y sufrimiento humano.

¿Cuál es el origen?

El carácter de cada uno de nosotros, se forma en los primeros siete años de vida. Durante esta etapa crucial del desarrollo psicoafectivo, se forman las bases de la futura personalidad adulta. La percepción del mundo interno y externo, depende en gran medida, de esos primeros años de vida y de cómo se haya conformado el universo emocional desde el ambiente familiar y escolar. De ahí la importancia de un profundo abordaje preventivo.

Las emociones destructivas, que conllevan desprecio, deseo de poder y humillación de unos sobre otros, tienen su origen en la vivencia de la frustración afectiva durante los primeros años de vida. Los grandes dictadores, tanto a nivel político como a nivel familiar, han sido niños-as desprovistos del más mínimo respeto por sus necesidades de atención, afecto y consideración cuando tan sólo eran unos bebés que reclamaban unos brazos ante su llanto desesperado o unos niños-as asustados ante la autoridad paterna o escolar.

Las revoluciones sociales, son siempre un fracaso sino conllevan una revolución interna familiar, que consoliden los cambios externos. Reproducimos permanentemente, modelos autoritarios o demasiado permisivos pero carentes de calidad humana en ambos casos.

Perpetuamos de padres a hijos, la ausencia de ese vínculo afectivo seguro, a través de la transmisión intergeneracional de patrones educativos poco saludables.  Ese apego seguro cálido y firme, tan necesario en la primera infancia, único antídoto ante la barbarie y destrucción humana.

Sólo preservando el derecho a un desarrollo emocional saludable desde el inicio de la vida y durante la etapa crítica de la infancia, podremos frenar este viaje colectivo hacia la locura. Y para ello, nos debemos de cuestionar profundamente, si nuestro ritmo de vida, nuestras prioridades como padres y madres y educadores, están acordes con las necesidades de los más vulnerables: los niños-as. No se trata de modelar a las criaturas a nuestro ritmo deshumanizante, sino desacelerar el nuestro, conociendo sus necesidades emocionales, para poderlas respetar.

La ciencia, el avance tecnológico occidental, ha cometido un grave error:  abandonar el cuidado de la primera infancia, como única medida preventiva capaz de evitar cualquier desastre posterior a nivel micro-familiar y macro-social.

No se trata de buscar medidas preventivas en la adolescencia, o paliativas ante el maltrato familiar. No se trata de parchear.

Se trata de afrontar en profundidad un hecho palpable:

Nuestra especie está caminando hacia la autodestrucción de su gran potencialidad humana, al mismo tiempo que arrasa el ecosistema del planeta. No podemos ignorar por mucho tiempo más, que existe una alternativa viable, constructiva y acorde con nuestro anhelo profundo de bienestar: partir de la asunción de nuestra responsabilidad como adultos ante los portadores de la antorcha del mañana: los niños-as de todo el planeta, potenciando cambios estructurales profundos y saludables.

Las madres-padres, educadores y sociedad en general, tenemos en la propuesta de la Prevención Infantil, una respuesta reflexiva ante los actuales modelos de crianza y educación, siendo beneficiarios directos los más vulnerables: la primera infancia. Y para ello, es fundamental una formación profunda, continuada y adecuada, en todos los ámbitos que interactúan con la infancia

 

Yolanda González.

Psicóloga clínica.

Formadora  en Promoción de la salud Prevención Infantil.

Presidenta de APPSI

Ser abuela/o en las fiestas navideñas.

Cada, año, en cada grupo de madres/padres, se plantea el tema de Navidades, los regalos, los Reyes sí o no, el consumismo, etc. Estas fechas, son paradójicas. Por un lado, son celebraciones impuestas, en el caso de familias no católicas y por otro lado más allá de la religión, estas fiestas generan la creencia habitualmente errónea, de que una celebración en familia, conlleva «paz, armonía y amor» como lo dicta la televisión.

La realidad es que, con mucha frecuencia, se producen confrontaciones y mucha frustración de la expectativa en la supuesta y obligada felicidad, vendida por una sociedad plagada de intereses comerciales.

Hay familias, pocas, que deciden no entrar en el juego consumista, de forma radical. Otras, intentan cierta mesura en el gasto familiar.

Pero, la mayor dificultad, estriba en la actitud de la familia extensa, ante estos eventos festivos. Especialmente, abuelos/abuelas, tienden a realizar más gastos en regalos de lo que su economía les permite. Pura tradición, para ellos. «Demostración de amor» basada en la creencia de que, a través del ejercicio de regalar, verán «felices» a sus nietos. Nueva frustración: esa deseada Felicidad, es vivida como fugaz, efímera e irrelevante en la infancia, que siente intensamente la seducción de la novedad y la olvida con igual intensidad.

La Navidad es otra presión cultural.

Nos intenta modelar según criterios externos: días de familia «feliz» por decreto social. Y en este entramado social se teje la trampa casi inevitable de los regalos, de la que todos en mayor o menor medida, somos cómplices.

Es difícil que generacionalmente, los abuelos comprendan las sugerencias de algunas/os hijos/as de evitar sobrecargar y saturar a las criaturas con tantos fuegos artificiales. Es difícil que comprendan que tener mucho, no es ser más feliz. Y mucho más difícil, que acepten que la creatividad infantil se ahoga con tanta tecnología frenética y vacía.

Dan lo que no tuvieron. Pero olvidan que lo poco que tuvieron, les despertó el ingenio del juego libre. Ese juego libre que hoy ha perdido la infancia. Esa libertad de jugar y de explorar sin demasiadas normas. Hoy el llamado juego, está invadido por manuales tecnológicos y mecánicos sin alma, ni corazón. Está teñido de aislamiento. De individualidad y virtualidad. De vacío que debe ser compensado con más tecnología…

Sin embargo, hay abuelos y abuelas, no muchos, que por intuición o resistencia intentan jugar, contar historias a sus nietos y recuperar la magia del contacto, de la piel, de la mirada y la sonrisa, más allá de la imposición tecnológica y el consumismo de las fiestas navideñas.

En definitiva, eso es lo que importa.

La Tablet no dejará nunca el recuerdo de la calidez de una abuela o un abuelo que abraza, juega o canta a sus nietos. Ese es el mayor regalo. Y no olvidemos que ese regalo, jamás pasará de moda.

Porque somos humanos y el Amor y solo el Amor, nos humaniza e interconecta frente a este ritmo frenético y enfermizo de nuestra actual sociedad perdida.

Yolanda González.

Amamantar mucho más que alimentar.

Comparto un extracto de mi ponencia en el Congreso de Lactancia organizado el pasado mes de noviembre de 2019 por FEDALMA: Amamantar mucho más que alimentar, contextualizada dentro de un concepto más ambicioso y amplio que es urgente e incuestionable: CUIDAR DE LO VIVO.

La ONU ha lanzado una seria alerta: estamos ante una grave emergencia climática. Estados Unidos consume 5 planetas al año, mientras otros países están muriendo de hambre y sed.

Cuidar de la tierra, de nuestro planeta es cuidar a la infancia, que es el reflejo por excelencia de la vida.

Somos naturaleza, pero estamos escindidos, separados de ella e ignoramos el grito de la madre tierra tal y como se ignoran los gritos que demandan amor y atención en las criaturas. El trato a la naturaleza, a la infancia, a los ancianos, a los vulnerables en definitiva, es el reflejo de una sociedad que destruye lo natural para construir lo artificial.

Nuestra Sociedad, está muy enferma. Urge cambiar de paradigma.

Se ha acuñado un nuevo término para hacer referencia a esta destructividad masiva:

ECOCIDIO: Delito criminal contra la naturaleza, fruto de la alienación global que sufrimos como humanidad.

¿Por qué hemos llegado aquí?:

Llevamos siglos en un Antropocentrismo y Patriarcado feroz, que ignora las leyes naturales de lo Vivo y del funcionamiento de nuestro planeta. Olvidamos que no hay otro planeta a donde huir. Olvidamos que la infancia tiene el derecho de vivir y, para ello, necesitamos a la Tierra que nos dio la vida.

En definitiva, cualquier forma de dominación es prepotente y egocéntrica, sea hacia los seres humanos o hacia el planeta, y es fruto de una percepción destructiva en la interacción con el “diferente otro” y por tanto responde a una actitud de índole patológica.

Natura y Cultura, no son antagónicos como lo presenta la industria farmacéutica y el consumismo atroz de este sistema. Natura y Cultura pueden y deben ser complementarios desde una visión armónica y saludable.

Y, ¿qué es más natural que preservar la naturaleza integral de los recién nacidos y de todas las criaturas del planeta, si queremos seguir hablando de vida? Hemos de cuestionarnos la sociedad en la que viven y los valores que están mamando desde la más tierna infancia. Tenemos que, como adultos, aprender a desaprender el camino andado porque ha sido equivocado y si no rectificamos el futuro es realmente incierto.

«Estamos en Crisis» es el concepto más utilizado últimamente en cualquier ámbito, a todos los niveles. Crisis significa peligro, pero también oportunidad. Oportunidad para cambiar nuestra mirada a la infancia, a la sociedad y al planeta que nos acoge desde hace miles de años.

Las necesidades afectivas de la infancia no han cambiado, aunque nuestra sociedad cambie y se deshumanice. Necesidad de respeto a sus necesidades, de protección, afecto y seguridad, que nuestra sociedad no entiende porque tiene prisa.

Y paradójicamente, nada en la naturaleza, tiene prisa. Todo se manifiesta según un ritmo natural. Esta es una gran e importante cuestión, que en nuestra vida ajetreada y dominada por el estrés y la prisa hacia no se sabe dónde, tenemos que formularnos en primer lugar. No sólo aquí, sino en todos los ámbitos educativos y políticos. Y es importante la pregunta porque de la respuesta depende el cambio de rumbo; hacia la salud o hacia la destrucción y el sufrimiento.

¿Cómo podemos acercarnos a este concepto de salud para que se haga realidad?

Sólo desde el fomento respeto por todo lo que está vivo sea del ámbito de la naturaleza o de la infancia (también porción de naturaleza viva). Esa es la clave.

Y para respetar, hay que observar, acompañar y saber. Saber acompañar y respetar la etapa de los cero a los siete años durante la infancia, es fundamental para el desarrollo de la salud en el ser humano, pues es la etapa en la que se estructura el carácter, es decir “la manera de ser” y de percibir el mundo.

El planeta y la infancia, lo necesitan y lo reclaman.

Tan sólo, tenemos que abrir nuestro corazón y escuchar su llamada.

Reflexiones sobre los permisos Intransferibles

Se ha decretado por Ley, la intransferibilidad de los permisos por maternidad y paternidad. El 1 de Abril del 2019, ha entrado en vigor.
No hay opción. 
Son idénticos en el tiempo. 
Supuestamente, representa el derecho a  la igualdad para el ejercicio de la maternidad/paternidad. 
Es así también para los bebés
No cabe duda de que es una decisión salomónica, para preservar los derechos de los progenitores en el cuidado de las criaturas. Un intento también de involucrar a los padres, por ley,  en el ejercicio de la paternidad. 
Pero olvidamos a los protagonistas, sin voz ni voto: 
LOS BEBÉS.

Una maternidad/paternidad responsable, exige una mirada respetuosa hacia esta etapa tan delicada y crítica del desarrollo. 

Unos minutos de reflexión: 
¿Se han preguntado los defensores de esta ley,  si es saludable esa “igualdad” para las criaturas de tan corta edad?  La respuesta inmediata desde la buena fe, es afirmativa. Así gozan de la presencia de ambos de forma igualitaria.

Sin embargo, es evidente que se desconoce  los procesos madurativos y las necesidades emocionales infantiles durante el primer año de vida. 
Por otro lado esta ley, ¿ha reflexionado en algún momento, sobre  los derechos elementales de los bebés con lactancia materna?
No cabe duda, de que es una decisión igualitaria, exclusivamente  para la diada madre-padre, olvidando las necesidades emocionales del fruto de ambos: Son tres, y no dos, los que merecen atención. Y es el respeto al desarrollo madurativo de  la criatura, quién debe estar en el centro de cualquier decisión.
Es curioso, que  también es una ley que ignora las recomendaciones de la O.M.S. Y no sólo  ignora estas elementales recomendaciones respecto al amamantamiento, sino también la  importancia de  los cuidados adecuados para la formación del  apego seguro durante el primer año de vida. 

Cuestión de fondo:
¿Se ha preguntado esta ley  cómo se transfiere la opción del derecho al amamantamiento? 
¿Cree la ley que el bebé entiende estos cambios  súbitos (cuatro meses) de cuidador principal? 
Y lo verdaderamente incomprensible: ¿Que “proteccionismo de igualdad”  se ha despertado, que no permite la libre transferibilidad del permiso,  como legítima  OPCIÓN? 
Países mucho mas avanzados en materia de «conciliación laboral» como Dinamarca, Suecia, Noruega e Islandia, contemplan permisos remunerados  mucho mas amplios que en este país, además de combinar un periodo intransferible para ambos progenitores, y otro perfectamente transferible, según la elección y decisión del modelo de crianza, a ejercer por la madre y/o el padre.

 Sentido común. 
¿A quién beneficia esta rigidez intransferible? 
ACLAREMOS: 
Una cosa, es ofrecer medios para el ejercicio de la maternidad/paternidad responsable y otra, es dictar leyes sin conocimiento de las necesidades psicoafectivas de los bebés, durante el primer año de vida. 
Los bebés necesitan cuidados, atención y amor de ambos progenitores, es innegable. 
Pero de la misma manera, que hoy en dia son las mujeres las que se embarazan, y viven el parto de forma intransferible, el amamantamiento es intransferible. 
Y no debemos olvidar jamás, que la opción libre de la mujer de amamantar,  es también el derecho de los bebés a ser amamantados como mamiferos que son, durante los seis primeros meses de vida y  de forma exclusiva. Estas son  las recomendaciones de la O.M.S. que tod@s, debiéramos conocer. No solo recomiendan 6 meses de lactancia exclusiva, sino que lo hacen extensible hasta los 2 primeros años de vida por los múltiples beneficios avalados por cientos de investigaciones científicas. 
Incluso los bebés con lactancia artificial, se benefician de una figura de referencia estable, durante estos 6 primeros meses de vida hasta la incorporación de los sólidos, que marca otra etapa evolutiva.

No se trata de imponer criterios de crianza, sino diversificación de ofertas, ante diferentes necesidades y opciones en la crianza y la educación.
Ser de izquierdas, o defender la igualdad, no debiera nunca significar, ignorar los derechos de los bebés. No es incompatible, sino al contrario: representa la inclusividad de los más vulnerables. 
Volvemos a constatar una realidad: La falta de formación e información adecuada, para los que dictan las leyes. 
También para abogados y jueces. 
La ley, no debiera desconocer los procesos madurativos infantiles, antes de aplicar la legislación. 
Este cuestionamiento, es válido también para las custodias compartidas en tempranas edades, sin valoración de una multiplicidad de factores, donde debe valorarse por encima de los derechos de madres/padres, los derechos de las criaturas, siempre vulnerables en etapas muy tempranas. 
La sociedad, necesita un debate mas profundo antes de promulgar leyes. 
Las leyes, necesitan ser,  el resultado de Formación específica sobre «salud e  infancia»  previas y  adecuadas, tanto para  políticos, jueces y abogados como, como a otros profesionales según el tema abordado. 
Una sociedad saludable, y sostenible exige criterios fundamentados y basados en el conocimiento, la empatia y el respeto de los procesos madurativos infantiles. 
Una ley será justa, cuanto contemple en primer lugar la vulnerabilidad y el derecho a la  protección de la primera infancia, regulando en segundo lugar  las funciones y responsabilidad de los adultos.

Si queremos una Sociedad más justa, solidaria y sana que la actual, debemos empezar a cambiar la mirada desdela raiz: el cuidado adecuado a la primera infancia.

Yolanda González. Presidenta de APPSI

Reflexiones sobre el Amor

Cualquier fecha orquestada por el consumismo dirigido y fijado en un sólo día, no refleja ni puede representar, la complejidad de lo que se señala como día significativo. Sea el amor de pareja o el día de la madre o del padre.
Mas allá de esta consideración fundamental, el día 14 de febrero, puede permitir reflexionar sobre el llamado Amor.
Hay parejas que se aman. Han aprendido a respetarse y disfrutar de la mutua compañia.
Sin embargo, hay muchas otras que viven con frecuencia la confrontación de los egos, o el miedo al abandono o incluso la rutina sin alma, antes de atreverse a explorar otros escenarios vitales.
Amar, es un aprendizaje que requiere un proceso de maduración y puede vivirse en un camino conjunto o llegado el caso, paralelo.
El amor y el miedo son incompatibles.
El amor y el control, también lo son.
Amar, es ver al otro y aceptarlo desde el corazón. O dejarlo ir…
El amor más sagrado, es el que empieza por el respeto profundo a uno mismo, y se extiende al otro, los amigos, la naturaleza y en definitiva a la vida en todas sus manifestaciones.
Hemos venido a aprender a Amar, y superar el miedo.
Estamos aquí, para aprender a Ser Amor.
Largo camino, y gran oportunidad.
Hoy y siempre.

Sin prevención no hay solución

Las denuncias, las manifestaciones de repulsa, la indignación femenina «No, es No»,
son tristemente imprescindibles, sin duda.
Pero son suficientes, para parar esta locura machista?
Los protocolos de protección del gobierno a las mujeres que presentan vulnerabilidad, son necesarias, pero…y ¿suficientes?
Es evidente que NO.
Toda mujer y niña, por el hecho de serlo, es potencialmente vulnerable a la locura del macho herido o el hombre prepotente, que cosifica a la mujer.
La agresión sexual, la violencia machista, la humillación sexista, son un síntoma grave y perverso en nuestra sociedad.
Sin embargo, desafortunadamente no es el único síntoma que revela el grado de enfermedad de dicha sociedad.
La suma de síntomas crece cada día: maltrato a la infancia y vejez, desigualdades laborales y xenofobia, miedo a la diversidad, por no mencionar los atropellos al medio ambiente, entre otros muchos.
Qué está pasando?
A dónde vamos?
Hay muchos factores económicos, sociales, culturales y políticos que intervienen en la posible comprensión de esta destructividad y locura machista.
Pero el mas importante de todos, la Raíz del problema y la solución, están fundamentalmente en la PREVENCIÓN.
Y la prevención, implica generar bases sólidas y saludables desde la EDUCACIÓN en las primeras etapas de la vida.
No se trata tanto de «educar» a la criatura, sino de la coherencia y consciencia en la «actitud» del adulto ante la crianza y la educación en la familia.
Es decir,¿ están presentes , actitudes denigrantes hacia lo femenino? O quizá micro-machismos hacia las niñas?
En el campo educativo, ¿son las actitudes del profesorado en centros escolares, respetuosos con ambos sexos?
Estas actitudes son claves, para transmitir desde el propio ejemplo, bases saludables para la siguiente generación y evitar o perpetuar los valores intergeneracionales machistas en la sociedad.
De poco sirven las lamentaciones ante otra vida sesgada impunemente o ante los miles de callados maltratos.
Se deben tomar medidas inmediatas, también en lo cotidiano:
¿Cómo es posible que los niños de 10 a 14 años, tengan acceso libre a una pornografía basada en el abuso, la violencia y las actitudes perversas hacia la mujer?
¿Cómo es posible que no haya claves de control para el acceso infantil a una sexualidad deformada y aberrante como es la mayoría de la pornografía realizada por hombres contra las mujeres?
Nos controlan por todas partes, y sin embargo no se restringe el visionado de imágenes perversas y violentas en plena etapa de formación pre- adolescente .
¿ Que podemos esperar?
La sexualidad sana, merece un espacio de respeto y de placer mutuo que no se da en la pornografia, y es lamentable que los jovenes recurran a ella para informarse-deformarse, antes incluso de haber experimentado la ternura de un beso.

De poco sirven los parches políticos e incluso la cárcel al violento agresor, si no miramos más en profundidad.

Es Urgente.
Es Ahora.
No más muertes.
Cambios sin demora.
Desde la raíz, desde la familia, la escuela y la sociedad.
Por ellas, por nosotras, por nuestras hijas..y por toda la humanidad.
Yolanda Gonzalez
PRESIDENTA DE APPSI.